Claudia Sheinbaum presentó este miércoles los detalles de su ambiciosa reforma electoral, un paquete de diez ejes que, según la mandataria, busca modernizar el sistema democrático mexicano y responder a las demandas ciudadanas. La propuesta, que será enviada al Congreso en las próximas horas, plantea cambios profundos en la forma de elegir a los representantes populares, así como en el financiamiento y la transparencia de los procesos comiciales.
El primer punto del llamado “decálogo” propone una transformación radical en la composición de la Cámara de Diputados. De los 300 escaños actuales, 200 serían elegidos mediante un sistema de representación proporcional, mientras que los 100 restantes se asignarían por votación directa. Este cambio, explicó Sheinbaum, busca equilibrar la representación política y acercar a los legisladores a las necesidades reales de sus distritos. La medida, sin embargo, no está exenta de polémica, pues algunos analistas advierten que podría concentrar aún más el poder en los partidos mayoritarios.
Otro de los pilares de la reforma es la reducción del gasto electoral en un 25%, un ajuste que impactaría tanto al Instituto Nacional Electoral (INE) como a los organismos estatales y a los propios partidos políticos. La mandataria subrayó que este recorte no afectaría la operatividad de las elecciones, sino que buscaría optimizar recursos y evitar derroches. Además, se fortalecerían los mecanismos de fiscalización para garantizar que los fondos públicos se utilicen de manera transparente, especialmente en lo que respecta a los topes de campaña.
Uno de los aspectos más innovadores de la propuesta es la regulación del uso de inteligencia artificial en la propaganda electoral. Sheinbaum dejó claro que cualquier anuncio generado con estas herramientas deberá incluir una leyenda visible que advierta: *”Anuncio hecho con inteligencia artificial”*. La medida, pionera en el país, busca prevenir la desinformación y el uso manipulador de tecnologías emergentes durante las campañas. También se reducirían los tiempos de publicidad en radio y televisión, con el objetivo de evitar la saturación mediática que suele caracterizar los periodos electorales.
La reforma contempla, además, acelerar los procesos de conteo de votos. Actualmente, los cómputos distritales comienzan hasta el miércoles siguiente a la jornada electoral, pero la iniciativa propone que inicien el mismo día de la votación. Eso sí, el Programa de Resultados Electorales Preliminares (PREP) mantendría su funcionamiento actual, sin modificaciones. Sheinbaum argumentó que esta medida agilizaría la entrega de resultados y reduciría la incertidumbre postelectoral.
Los últimos dos puntos del decálogo abordan temas sensibles para la opinión pública. El noveno propone erradicar el nepotismo en la administración pública, una práctica que, según la presidenta, ha generado descontento entre la ciudadanía. El décimo, por su parte, plantea eliminar la reelección inmediata de legisladores y autoridades municipales a partir de 2030. Sheinbaum justificó esta decisión señalando que responde a una “solicitud muy clara de la gente”, que exige renovación en los cargos de elección popular.
La iniciativa, que requiere mayoría calificada en el Congreso por tratarse de una reforma constitucional, promete ser uno de los debates más intensos del periodo legislativo. Mientras sus defensores la ven como un paso necesario para democratizar el sistema, sus críticos advierten que podría debilitar instituciones clave, como el INE, o limitar la participación de fuerzas políticas minoritarias. Lo cierto es que, de aprobarse, marcaría un antes y después en la historia electoral de México.




